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Importar alimentos a Colombia no se trata únicamente de conseguir un buen precio. Para que una operación sea rentable y segura, es necesario analizar el mercado, validar proveedores, revisar requisitos sanitarios, comparar valores FOB y CIF, y estructurar correctamente la operación logística y aduanera.
Durante el primer trimestre de 2026, el mercado de carga doméstica contenerizada del sector agroindustrial en Colombia registró un crecimiento del 6,5% frente al mismo periodo de 2025, impulsado principalmente por el aumento de las exportaciones, mientras que las importaciones mostraron una contracción.
El comercio exterior colombiano atraviesa uno de los momentos más desafiantes y dinámicos de los últimos años. Los cambios normativos, las nuevas exigencias documentales, los acuerdos comerciales vigentes, la transformación tecnológica de los procesos aduaneros y el fortalecimiento de los controles por parte de las autoridades obligan a las empresas a operar con mayor precisión técnica que nunca.
Durante muchos años, la clasificación arancelaria fue entendida por algunos como un ejercicio casi mecánico: identificar el producto, buscar una partida y asignar una subpartida. Como si el verdadero valor del clasificador estuviera únicamente en encontrar un código dentro del arancel.
En las operaciones de comercio exterior realizadas por personas naturales, es común encontrar casos en los que un propietario desea trasladar al exterior un vehículo o una motocicleta de uso personal. Aunque a primera vista podría pensarse que este tipo de bienes hacen parte de una mudanza o menaje, desde el punto de vista aduanero colombiano es necesario analizar cuidadosamente la modalidad aplicable, los documentos soporte y los trámites complementarios ante las autoridades de tránsito.
La DIAN, mediante el oficio 100208192-347 del 16 de marzo de 2026, aclaró un punto clave para los importadores y agencias de aduanas que manejan operaciones de unidades funcionales: cuándo se configura la sanción prevista en el numeral 2.4 del artículo 29 del Decreto 920 de 2023.
La correcta clasificación arancelaria no depende únicamente de identificar el nombre comercial de una mercancía. En muchos casos, exige comprender su composición, proceso de elaboración, características físicas, uso y alcance dentro de la nomenclatura. Por eso, las Notas Explicativas Complementarias de la Nomenclatura Común - NANDINA se convierten en una herramienta fundamental para los operadores de comercio exterior, agencias de aduanas, importadores, exportadores y autoridades aduaneras.
El gerente de logística recibe la llamada desde Buenaventura. Cuatro contenedores de componentes electrónicos retenidos. El agente de turno los clasificó con una subpartida genérica de “aparatos eléctricos” porque el proveedor chino así lo envió en la factura comercial. La DIAN emite diferencia arancelaria, abre investigación por posible evasión de tributos. El sobrecosto entre reexpedición, bodegaje y ajuste tributario supera los $80 millones de pesos.
En comercio exterior, una buena ficha técnica puede evitar muchos problemas. Y una mala descripción puede crearlos. Cuando una empresa solicita clasificación arancelaria con una factura que solo dice “partes industriales”, “repuesto metálico”, “módulo eléctrico” o “producto químico”, el análisis queda incompleto desde el inicio.